The Starkiller
10-ene-2005, 04:45
OK, como este subforo es ENORME (más de 120 páginas), no puedo checar si ya han puesto algo como lo mío (o si se vale).
Se los pongo para que lo critiquen, no es anime ni nada, es una cosa mía.
Va:
La voz
El sudor en la frente de Milos traicionaba su apacible semblante. No le importaba la opinión de toda la Fuerza Representativa de las Actividades Científicas del Nuevo Siglo que tenía pisándole los talones durante los anteriores 45 minutos. No, su única preocupación era terminar aquel proyecto antes de que un certero tiro le segara la vida. Tal vez disponía de media hora, a lo sumo, antes de que eso sucediera, pero aún así, rememoraba cómo se enamoró, cómo alejó este amor de su vida, y cómo le propuso matrimonio a pesar de todo, semanas antes de que ella falleciera.
-“Arhia...,”-susurró.
Mientras enlazaba las computadoras de su casa con las del Centro de Laboratorios, supo que Seth había llegado a su lado. Sólo él tenía idea cuál sería su última acción en vida. Volteó a verlo.
Seth empezó a hablar.
-Sólo yo te conozco lo bastante, ¿no? Tu proyecto por replicar la inteligencia humana reflejada en la voz no perdió fuerza, a pesar de que ya casi ni fueras al CL ¿verdad? ¿Y todo por qué? ¿Sólo porque nos tuviste la confianza a mí, a Illya? Ah, ya sé. Kwee estaría orgulloso, ¿no es así? Reproducir el sistema linfático en sus terminales nerviosas, ahora que conocemos su verdadera utilidad. Replicar el alma, mi hermano. Y sólo se me puede ocurrir un nombre del pasado a quien quisieras revivir... Arhia.
No obstante su tono condescendiente, el sarcasmo rezumaba de las comisuras de sus labios. Milos lo miró con una furia añejada de diez años, y cuando Seth esperaba algún tipo de contestación, Milos bajó violentamente la mano y encendió el holograma. Seth comenzó a ponerse lívido.
-Pero... pero... no me digas que tu emoticon es... es... ¿Arhia?
Arhia, en su forma holográfica, posó su blanda mirada sobre Seth. Milos hizo lo mismo. Por las ventanas penetraba la luz de los reflectores que tenían los soldados.
-Salga con las manos en alto. No lo lastimaremos.
-Espere, espere, tiene un rehén. –
Milos sonrió al oír la voz de Illya. “Será tan tonta como para traicionarme, y no digamos pensar que he llegado al extremo de tomar a este estúpido de rehén...” No quiso asomarse por la ventana, y girando sobre sus talones, pulsó una serie de comandos y empezó a susurrarle órdenes a Arhia.
-¿Me oyes? Bien. Si sientes la terminal maestra del CL, quiero que te conectes al polígrafo neural. ¿Hecho? Bien, ahora carga a tu sistema este programa... Sí, ya sé que está penado, pero ¿acaso no te gustaría volver a vivir otra vez? –La etérea forma humana pareció temblar y tener atisbos de disolverse, mientras dudaba. Seth observó aterrado cómo la forma sonreía de manera casi... humana. Pero más lo enloquecía el sonido de los helicópteros de batalla y las armas repostando. Cada vez lo veía más como el clásico científico loco. El espectro se le acercó (¿cariñosamente?) a Milos y le dijo suavemente:
-¿Pero no ves que no quiero estar viva? Aquí, así como estoy, me encuentro bien. Eres tú el que estuvo sufriendo por mí todos estos años...
Las lágrimas surcaron el rostro de Milos.
-Tú con tu maravilloso ingenio conseguiste ver a través de donde nadie había visto jamás... y abriste una puerta para que me pudiera comunicar contigo. Y Seth no estaba completamente equivocado, el sistema linfático no es propiamente el alma... sólo la ventana hacia ella.
El programa estaba cargando, y Seth corrió a buscar refugio de los soldados a punto de entrar, gritando que soltara al rehén o disparaban.
Milos sonrió por primera vez en toda una década y comprendió. Con el rostro congestionado y una expresión de dolor físico en su faz, se animó a hablar.
-Es que... es que tenía grabada tu cara, tu cuerpo, todo en video... pero no tu voz. Y ahora que sé que sí eres tú, tan sólo ansío reunirme contigo...
-Pero no te das cuenta de que sólo sería posible si tú...
Arhia, o el emoticon que la representaba, no consiguió terminar la frase. Una bala había perforado el cráneo de Milos. Sonreía. Y ahora ella también.
Se los pongo para que lo critiquen, no es anime ni nada, es una cosa mía.
Va:
La voz
El sudor en la frente de Milos traicionaba su apacible semblante. No le importaba la opinión de toda la Fuerza Representativa de las Actividades Científicas del Nuevo Siglo que tenía pisándole los talones durante los anteriores 45 minutos. No, su única preocupación era terminar aquel proyecto antes de que un certero tiro le segara la vida. Tal vez disponía de media hora, a lo sumo, antes de que eso sucediera, pero aún así, rememoraba cómo se enamoró, cómo alejó este amor de su vida, y cómo le propuso matrimonio a pesar de todo, semanas antes de que ella falleciera.
-“Arhia...,”-susurró.
Mientras enlazaba las computadoras de su casa con las del Centro de Laboratorios, supo que Seth había llegado a su lado. Sólo él tenía idea cuál sería su última acción en vida. Volteó a verlo.
Seth empezó a hablar.
-Sólo yo te conozco lo bastante, ¿no? Tu proyecto por replicar la inteligencia humana reflejada en la voz no perdió fuerza, a pesar de que ya casi ni fueras al CL ¿verdad? ¿Y todo por qué? ¿Sólo porque nos tuviste la confianza a mí, a Illya? Ah, ya sé. Kwee estaría orgulloso, ¿no es así? Reproducir el sistema linfático en sus terminales nerviosas, ahora que conocemos su verdadera utilidad. Replicar el alma, mi hermano. Y sólo se me puede ocurrir un nombre del pasado a quien quisieras revivir... Arhia.
No obstante su tono condescendiente, el sarcasmo rezumaba de las comisuras de sus labios. Milos lo miró con una furia añejada de diez años, y cuando Seth esperaba algún tipo de contestación, Milos bajó violentamente la mano y encendió el holograma. Seth comenzó a ponerse lívido.
-Pero... pero... no me digas que tu emoticon es... es... ¿Arhia?
Arhia, en su forma holográfica, posó su blanda mirada sobre Seth. Milos hizo lo mismo. Por las ventanas penetraba la luz de los reflectores que tenían los soldados.
-Salga con las manos en alto. No lo lastimaremos.
-Espere, espere, tiene un rehén. –
Milos sonrió al oír la voz de Illya. “Será tan tonta como para traicionarme, y no digamos pensar que he llegado al extremo de tomar a este estúpido de rehén...” No quiso asomarse por la ventana, y girando sobre sus talones, pulsó una serie de comandos y empezó a susurrarle órdenes a Arhia.
-¿Me oyes? Bien. Si sientes la terminal maestra del CL, quiero que te conectes al polígrafo neural. ¿Hecho? Bien, ahora carga a tu sistema este programa... Sí, ya sé que está penado, pero ¿acaso no te gustaría volver a vivir otra vez? –La etérea forma humana pareció temblar y tener atisbos de disolverse, mientras dudaba. Seth observó aterrado cómo la forma sonreía de manera casi... humana. Pero más lo enloquecía el sonido de los helicópteros de batalla y las armas repostando. Cada vez lo veía más como el clásico científico loco. El espectro se le acercó (¿cariñosamente?) a Milos y le dijo suavemente:
-¿Pero no ves que no quiero estar viva? Aquí, así como estoy, me encuentro bien. Eres tú el que estuvo sufriendo por mí todos estos años...
Las lágrimas surcaron el rostro de Milos.
-Tú con tu maravilloso ingenio conseguiste ver a través de donde nadie había visto jamás... y abriste una puerta para que me pudiera comunicar contigo. Y Seth no estaba completamente equivocado, el sistema linfático no es propiamente el alma... sólo la ventana hacia ella.
El programa estaba cargando, y Seth corrió a buscar refugio de los soldados a punto de entrar, gritando que soltara al rehén o disparaban.
Milos sonrió por primera vez en toda una década y comprendió. Con el rostro congestionado y una expresión de dolor físico en su faz, se animó a hablar.
-Es que... es que tenía grabada tu cara, tu cuerpo, todo en video... pero no tu voz. Y ahora que sé que sí eres tú, tan sólo ansío reunirme contigo...
-Pero no te das cuenta de que sólo sería posible si tú...
Arhia, o el emoticon que la representaba, no consiguió terminar la frase. Una bala había perforado el cráneo de Milos. Sonreía. Y ahora ella también.